CLAVES DEL PENSAMIENTO
DE DON ABUNDIO GARCIA ROMAN
- La alegría es certeza de que Jesús vive y está cerca. Por eso, los grandes acontecimientos se anuncian siempre en la Biblia con una invitación a la alegría: Anunciación, Nacimiento, Resurrección.
- La Esperanza es la seguridad en la inefable acción del Espíritu Santo, que va haciendo nuevas todas las cosas, cambiando los corazones y renovando las estructuras.
- No podemos consentir con la violencia ni aún con preludio de paz.
- Cuando se pierde la referencia del Cielo, cometemos la insensatez de contentarnos con el polvo de la tierra.
- Necesita el mundo del trabajo apóstoles seglares que planten y cultiven la fe en los medios laborales
- No olvidemos que el sembrar amor entre los compañeros de trabajo es una magnífica labor social.
- El testimonio de una vida volcada en los demás para hacerles ver sus derechos, ayudándoles en su consecución, resulta irresistible a la hora de convencer.
- Formar personas intrépidas y equilibradas, de amplia formación y profunda objetividad, serias y nobles, tipos de fiar, de los que dicten y afronten un compromiso.
- No cabe poner el énfasis en una conversión personal con olvido del entorno social, ni por el contrario hablar de estructuras por reformar, descuidando el hombre como sujeto de tales reformas.
- Sólo el hombre acostumbrado a orar puede hablar y comunicar a otro la salvación.
- ¿Cultivamos lo suficiente nuestra vida interior, sin cuyo concurso difícilmente puede explicarse una auténtica vocación apostólica?
- Ser cristiano es ser hombre de fe comprometida y muy templada en el trato personal con Dios.
- Debemos ir haciendo familiar la imagen del militante con el libro entre las manos, que prepara sus lecciones y amplía conocimientos.
- Vuestros trabajos y entusiasmos, innegables y meritísimos dentro de nuestras filas, ¿os podrían perdonar las inquietudes y preocupaciones de otros ambientes seculares y, sobre todo, de vuestros medios laborales?
- ¿Rechazaríais otros compromisos externos por el hecho de que ya sois militantes de una Obra Apostólica?
- Hermandad o Centro donde no florezca un comprometido Grupo Apostólico vivirá engañosamente.
- Se nos examinará de lo que hicimos, no de lo que discutimos o teorizamos.
- No justifiquéis vuestra presencia en Hermandades si no es bajo el compromiso de la acción. Lo que importan son los objetivos, las opciones quedan por los caminos.
- A los jóvenes los queremos y os necesitamos, optimistas y piadosos, responsables y confiados, amigos de todos y sumisos, colaboradores y emprendedores, con brío y con equilibrio, apóstoles y hombres de mundo. La canción en vuestros labios nunca podrá desmentir vuestra capacidad de esfuerzo y sacrificio. Defenderemos siempre vuestras actividades deportivas y artísticas, porque os queremos fuertes y sensibles.
- Lo peor es que lleguemos a aceptar como signo positivo de los tiempos que corren el arrinconamiento de Dios y la exaltación del espíritu secularizador.
- Por evangelización entendemos el anuncio explícito del Reino, la llamada a la conversión y la invitación a la fe. Y, como fruto de todo ello, la constitución de una comunidad que viva en el Espíritu la alegría de la salvación. Con esta claridad, con esta valentía y con esta responsabilidad, hemos de llevar nuestro mensaje a los centros de trabajo.
El Papa Pablo VI denuncia los “grupos espontáneos” y vuelca su simpatía y esperanza en los llamados “providenciales”, porque aceptan una severa y ordenada preparación a la vida interior y al apostolado exterior. Yo quisiera merecer la gloria de poder ofreceros a la Iglesia como uno de esos “grupos providenciales”.
Desde aquí que es el altar, lugar solemne por la presencia de Cristo, rubrico y confirmo, aliento y agradezco todo cuanto os esforzáis dentro de la Obra por su desarrollo y crecimiento. Dios, que ve en lo escondido, os lo premiará, y nosotros, que lo adivinamos, os lo agradecemos.